Sabes lo que eran las Authepsae?

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Imagen de una de las authepsae del Tesoro de Neupotz

Una pieza singular que aparece de forma frecuente en los tesoros que pueden verse en la exposición El Tesoro de los Bárbaros que se expone en el MARQ tiene relación con la tarea de calentar el vino. Mezclar el vino con agua caliente (calda) al gusto cada uno era, según la apreciación de los autores antiguos, una costumbre específicamente romana. Por el contrario, los griegos utilizaban también agua enfriada (frigida) o nieve. Para calentarla, los romanos hacían uso de calentadores de agua (authepsa) desarrollados para este único fin. Su funcionamiento sigue el principio del samovar y se calentaban también con carbón.

Durante mucho tiempo, la investigación se ha venido interrogando acerca de la función de esta jarra para hervir agua con tapa articulada, de la que se conocen varios modelos desde tiempos de Augusto, hasta que se llegó a la conclusión correcta a partir de los sedimentos de cal de sus paredes interiores: estos recipientes se utilizaban en la antigüedad como hervidores con silbato, y a fecha de hoy aún existen jarras de cobre hechas a mano muy similares y con el mismo uso en Oriente y en los Balcanes.

Los hervidores eran la alternativa económica a las muy costosas authepsae, aunque requerían un fuego y tenían que ser llevadas de un sitio para otro. La jarra que se encuentra en el tesoro de Neupotz presenta como particularidad un aplique de asa que no está unido a la pared del recipiente y protege del sobrecalentamiento del contenido. La tapa articulada, por contra, evita la rápida pérdida de calor del agua.

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Detalle del asa decorada de una de las authepsae del tesoro de Neupotz

La única jarra de vino del depósito no apareció sola en el botín, sino junto al hervidor, lo que indica que ambas provenían del mismo hogar. Una serie de hallazgos confirman que ambas se complementan perfectamente en la mesa como recipientes para la bebida, pues funcionalmente se necesitan una a otra.

Debido al tipo de asa que presentan, los hervidores estaban expuestos en principio a un deterioro muy rápido. La jarra de vino parece el más antiguo de los dos recipientes, como demuestra su mayor desgaste. Las jarras articuladas de esta forma permiten echar una mirada retrospectiva a una larga historia de desarrollo que se puede seguir desde Grecia hasta Italia y que continúa todavía en la tardo-antigüedad.

En el siglo II constituyen el modelo de más éxito en las provincias del noroeste.

Armas con las que conseguir un tesoro

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Conjunto de lanzas aparecidas en el tesoro de Hagenbach
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Spathae o espada romana del tesoro de Hagenbach

El depósito de Neupotz comprende un total de 19 armas de la época romana que se dividen en 11 spathae o espadas largas, 4 puntas de lanza, una punta de jabalina y tres dardos de catapulta. Durante el siglo II d.C. se introdujeron en el ejército romano las armas largas, que relevaron al arma corta utilizada durante mucho tiempo, el gladius. Continuar leyendo “Armas con las que conseguir un tesoro”

El saqueo de templos: nada les es sagrado

39_gb_abb-1Numerosos objetos de los tesoros que se pueden contemplar en la exposicion del MARQ, El Tesoro de los Bárbaros, provienen inequívocamente de santuarios. Los cronistas de la Antigüedad ya habían dado noticia de los saqueos de templos perpetrados por los germanos en Galia. A lo largo del tiempo, se había ido acumulando grandes tesoros en ellos, por lo tanto no es de extrañar que fueran visitados por los saqueadores.

Recipientes, objetos inutilizados ritualmente, láminas votivas, joyas así como instrumentos de culto formaban parte de los bienes de estos santuarios.

Al menos, un templo dedicado al dios Marte en Aquitania, en la Francia meridional fue, según consta en inscripciones, desvalijado por los bárbaros germanos.

Carros cargados de un rico y valioso botín

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Reconstrucción del carro cargado con el botín que se hundió en las aguas del Rin

El tesoro de Neupotz presenta el mayor conjunto de componentes de carros de transporte hasta ahora encontrado. Gracias a la grava húmeda del Rin, han llegado a conservarse incluso partes de ruedas de madera. Por primera vez ha sido posible hacerse una idea detallada sobre la apariencia de un vehículo de carga romano (plaustrum). Las piezas de carro conservadas de este tesoro permiten inferir la presencia de, al menos, dos vehículos de transporte y de una gran cantidad de ruedas de reserva.

Cargados con un rico botín, los alamanes emprendieron el camino de vuelta desde los territorios de la Galia Meridional y Central donde habían pasado el invierno, a casa, desde donde habían partido más o menos medio año atrás. Aunque durante el trayecto rehusaban realizar incursiones importantes, las granjas y en especial los ricos santuarios eran objeto de su pillaje.

Debido al peso del botín que iba cargado en carros, el camino de regreso debía realizarse a través de las vías romanas, caracterizadas por su buena factura. A través del Valle del Ródano y la Suiza romanda alcanzaron el Rin junto a Basilea. A continuación siguieron su curso hacia el norte, donde finalmente se atrevieron a emprender la travesía del río.